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El mito del coche pintado "gratis": Por qué tu seguro a todo riesgo no es una varita mágica


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Reconócelo. Tú también lo has escuchado en una cena con amigos o en la máquina de café de la oficina: “Yo tengo el coche a todo riesgo. Justo antes de que cumpla el año, voy a dar un parte para que me lo pinten entero gratis y lo dejen como nuevo”.

Suena idílico, ¿verdad? Estrenar coche brillante cada doce meses por la cara. El problema es que el coche pintado "gratis" es el Santo Grial de los seguros: todo el mundo habla de él, pero nadie lo ha encontrado.Si estás pensando en aplicar esta "picaresca española", frena en seco. Hoy te contamos la letra pequeña de este mito para que no te lleves un disgusto (económico) con tu aseguradora.
 

1. El coche no es un "todo", son cinco partes diferentes
 

El primer gran error es pensar que tu coche es una sola pieza para la aseguradora. Spoiler: no lo es.
Para las compañías de seguros, la carrocería de tu vehículo se divide en cinco zonas o "partes" independientes:

* El frontal (capó y paragolpes delantero).
* La trasera (maletero y paragolpes trasero).
* El lateral derecho (puertas y aletas derechas).
* El lateral izquierdo (puertas y aletas izquierdas).
* El techo.

¿Qué significa esto? Que si tu coche tiene los típicos arañazos de aparcar repartidos por los cuatro costados y el techo descolorido por el sol, no vas a dar un parte. Vas a dar cinco partes.
 

2. La trampa de la franquicia (Multiplica por cinco)

Si tienes un seguro a todo riesgo sin franquicia, dar cinco partes "solo" te costará una bronca con tu compañía (luego vamos a eso). Pero si tienes un todo riesgo con franquicia (por ejemplo, de 200 €), prepárate para sacar la calculadora.

La franquicia no se paga una vez por visita al taller; se paga por cada parte.
Si quieres pintar el coche entero y el perito determina que hay daños en las 5 zonas, tendrás que pagar tu franquicia cinco veces:

A poco que hagas números, verás que de "gratis" no tiene nada. Muchas veces te saldrá más barato pagar tú mismo el taller de pintura que activar el seguro.
 

3. El "Efecto bumerán": El precio del año que viene

Imaginemos que tienes un todo riesgo sin franquicia y la compañía acepta pintarte el coche entero a través de esos 4 o 5 partes. ¡Victoria! ¿No? Bueno, no cantes victoria tan rápido.

Las aseguradoras tienen un sistema de puntuación llamado Bonus-Malus. Si eres un conductor ejemplar que no da partes, te premian bajándote el precio de la renovación (Bonus). Si das partes donde tú eres el culpable (y arañar el coche aparcando cuenta como tal), te penalizan subiéndote el precio (Malus).
Dar 4 o 5 partes de golpe en un año es el equivalente a pulsar el botón de autodestrucción de tus bonificaciones. ¿El resultado? El próximo año el precio de tu seguro se va a disparar, o directamente la compañía te invitará amablemente a marcharte enviándote una carta de no renovación. Lo que te ahorraste en pintura, lo pagarás con creces en tus próximas pólizas.
 

4. ¿Y si miento y digo que ha sido un acto vandálico?
 

Hay quien piensa: “Digo que me han rayado el coche entero con una llave estando aparcado en la calle, presento denuncia policial y así solo cuenta como un único parte de vandalismo”.
Cuidado, los peritos de seguros no nacieron ayer. Son expertos en analizar la pintura y los golpes. Saben perfectamente diferenciar el rayón limpio e intencionado de una llave o un destornillador (acto vandálico) de los microarañazos de las ramas, los roces con columnas de parking o el desgaste del sol. Intentar colar esto puede ser considerado fraude al seguro, y ahí ya no hablamos de que te suban la póliza, sino de problemas legales serios.
 

En resumen: ¿Cuándo merece la pena pintar el coche por el seguro?
 

El seguro a todo riesgo está pensado para protegerte de imprevistos graves (un accidente, un golpe fuerte, un granizo histórico), no para el mantenimiento estético de los desgastes del día a día.
Solo te saldrá a cuenta pintarlo si:

   1. Los daños están concentrados en una sola zona (por ejemplo, te han rozado todo el lateral izquierdo) y solo consumes un parte.
   2. El coste real de la reparación en el taller es muy superior al precio de tu franquicia y estás dispuesto a asumir una posible subida en la renovación del año siguiente.

La próxima vez que alguien te diga que va a pintar el coche gratis gracias a su seguro... sonríe, asiente y pásale este artículo. Le vas a ahorrar unos cuantos cientos de euros.

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