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"Tengo un todo riesgo, así que me cubre absolutamente todo": El despertar del sueño


Pocas frases generan tanta falsa paz mental como esta: “Bah, no me preocupo, si tengo el coche a todo riesgo”. En la mente de cualquier conductor, el concepto "todo riesgo" evoca una especie de escudo celestial. Da igual si el coche se inunda, si revientas una rueda contra un bordillo o si tu gato decide usar el capó de rascador; el seguro lo pagará.


Lamentamos ser los destructores de tus ilusiones, pero el seguro "a todo riesgo" no cubre "absolutamente todo". De hecho, las pólizas están plagadas de excepciones y letras pequeñas que pueden transformar un día de relax en una discusión monumental con tu compañía.
Hoy desarmamos el mito más peligroso de la carrocería: las exclusiones que tu seguro a todo riesgo nunca te va a pagar.
 

 1. El enemigo número uno: Los neumáticos


Imagina que vas por la autopista, pisas un tornillo enorme y la rueda trasera revienta. Llamas a la grúa, llevas el coche al taller y pides que te pongan un neumático nuevo a cuenta de tu seguro a todo riesgo.

Respuesta de la aseguradora: No.
 

Por norma general, los seguros consideran los neumáticos como un elemento de desgaste. Si solo se daña la rueda (un pinchazo, un reventón o un "vuelo" contra un bordillo), el seguro no paga el neumático nuevo.

* La única excepción: Que el daño de la rueda sea la consecuencia de un accidente mayor que haya afectado a otras partes del coche (por ejemplo, un choque donde también se rompa la suspensión y la aleta).

2. Los caminos de tierra y las vías "no aptas"
 

Fin de semana de turismo rural. Sigues las indicaciones de Google Maps y terminas metido en un camino vecinal de tierra, lleno de piedras y baches. Al cruzar un reguero, golpeas los bajos del coche y rompes el cárter del motor. Una avería de miles de euros. “Menos mal que tengo todo riesgo”, piensas.
Pues saca la cartera, porque la inmensa mayoría de las pólizas especifican que solo te cubren si circulas por "vías aptas para la circulación" (carreteras asfaltadas, autovías, calles urbanas). Si te metes por un camino forestal o una pista de tierra y rompes el coche, el seguro se lavará las manos de forma completamente legal.
 

3. Olvidarte de pasar la ITV
 

Este es un clásico del despiste. Te caduca la ITV, lo vas dejando "para el mes que viene" y, entre medias, tienes un accidente de tráfico del que eres culpable.
 

Si circulas con la ITV caducada o desfavorable, la aseguradora tiene el derecho legal de no hacerse cargo de tus daños propios (los de tu coche), aunque pagues un todo riesgo. Consideran que circulabas con un vehículo que no era apto, invalidando parte de las coberturas.
 

4. Conducir bajo los efectos del alcohol o drogas
 

Esto parece obvio, pero conviene recordarlo porque las consecuencias son catastróficas. Si tienes un accidente y das positivo en el control de alcoholemia o sustancias estupefacientes, tu seguro a todo riesgo se evapora al instante.
 

La compañía pagará los daños que hayas causado a terceros (porque la ley le obliga a proteger a las víctimas), pero automáticamente te reclamará todo ese dinero a ti. Y, por supuesto, no te dará ni un céntimo para arreglar tu propio coche.
 

 5. El desgaste por el paso del tiempo
 

Si la pintura de tu coche está perdiendo el brillo por culpa del sol del verano, o si la tapicería del asiento del conductor se ha rajado de tanto usarla, no llames al seguro. Los seguros cubren accidentes e imprevistos, no el mantenimiento ni el envejecimiento natural del vehículo. Si el perito ve que el daño se debe al desgaste por el uso diario, rechazará el parte de inmediato.
 

En resumen: El todo riesgo es un salvavidas, no un mayordomo
El seguro a todo riesgo es una herramienta fantástica para protegerte de la ruina económica tras un accidente grave o un golpe costoso. Pero no es una tarifa plana de mantenimiento para desentenderte del cuidado del coche.
La próxima vez que vayas a hacer una maniobra arriesgada o a meterte por un camino de cabras pensando en tu póliza, recuerda: la aseguradora siempre lee la letra pequeña, y tú también deberías hacerlo.

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